9 mar 2008

No os fiéis

Puede tener una buena apariencia. Incluso una edad que le hace ser respetable. Pero a la hora de la verdad, quien menos te esperas, se comporta como un cobarde y un sinvergüenza.


Puede darte su palabra y comprometerse, pero si le viene en gana se dará la vuelta y olvidará todo lo que dijo.

Y, lo que es peor, no te dará ninguna explicación. No sólo porque no la tiene, sino porque es tan cobarde y tan rastrero que no es capaz de mirarte a la cara y reconocer que se ha comportado como un cerdo contigo. Porque para algo así hay que tener mucho valor. Y hay quien no destaca precisamente por esa cualidad.


Este post va para todos los cobarde-sinvergüenzas que se dedican a dar puñaladas traperas a la gente por dinero.


Ya se encargará la vida de que recojáis lo que sembráis.







3 comentarios:

Vero dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.

Encima, algun@s tienen la poca vergüenza de indignarse y hacerse los ofendidos cuando descubres el 'pastel' y te enfadas con ellos ¬¬

La mirada del mono dorado dijo...

vaya...la primera vez que me paso por aqui (desde "una vida sin mi") y te pillo. mosqueada...

Bueno, seguire mirando un poco por tus textos...con su permiso.

Un beso, de un mono dorado.

Anónimo dijo...

Los blogs estan para mojarse jijiji. La proxima vez tienes que contar la historia completa.

Esto queda como un polvo a medias (con perdón). Es como haber ido a ver "no es país para viejos", quien la haya visto entenderá lo que digo... Además de haber sentido la misma sensación que se debe sentir al tirar 6€ por la ventana jijiji.